El protector solar no es solo para la playa. La radiación ultravioleta actúa incluso en días nublados y es una de las principales causas del envejecimiento prematuro.
Aplicar la cantidad adecuada es fundamental: aproximadamente dos líneas de producto sobre los dedos índice y corazón para el rostro y cuello. Además, si pasas muchas horas al aire libre, es recomendable reaplicarlo.
Existen fórmulas ligeras que no dejan residuo blanco y que se integran perfectamente bajo el maquillaje. Convertir la protección solar en un hábito diario es una inversión en la salud futura de tu piel.