El contorno de ojos es una de las zonas más delicadas del rostro. Su piel es más fina y tiende a deshidratarse con facilidad, lo que favorece la aparición de líneas finas, bolsas y ojeras.
Utilizar un producto específico ayuda a mantener esta zona hidratada y protegida. La aplicación correcta también es importante: debe hacerse con suaves toques, utilizando el dedo anular, que ejerce menos presión.
Algunos contornos incluyen ingredientes que ayudan a descongestionar bolsas o iluminar la mirada. Sin embargo, la constancia es clave para notar resultados. No se trata de aplicar grandes cantidades, sino de integrar este paso en la rutina diaria.
Un cuidado adecuado del contorno aporta frescura y mejora el aspecto general del rostro.